La investigación universitaria se ha constituido en
las últimas décadas en una función con carácter esencial. Esencial porque si la universidad como lugar
por excelencia de la formación superior del ser humano no realiza investigación,
difícilmente otra instancia de la sociedad podrá cumplir con la formación de
investigadores. Como bien lo manifiesta el Doctor Rovira en su escrito: “ante
los nuevos paradigmas, la comunidad científica y las universidades deben crear
los ambientes propicios para que haya mayor acercamiento entre la ciencia y la
sociedad”.
El considerar por parte de este autor, las
limitaciones y falta de formación como causales de la dejadez investigativa que presentan nuestras universidades, son acertados puntos
de vistas que manifiestan un carácter objetivo y constructivo del mismo, y
es que ante los grandes cambios
tecnológicos que han tenido lugar para el acceso a la información y al
conocimiento, las universidades del país
se ven en la urgente necesidad de superar la consagrada reducción de su papel social
a la transmisión de conocimiento, como
función privilegiada en las aulas universitarias.
Las propuestas del Doctor Rovira de elaborar diseños y
proyectos de investigación, además de crear un Nuevo Plan de Desarrollo
Nacional, me parecen atinadas, ya que coadyuvan a fortalecer el carácter
investigativo de las universidades y a elevar la condición del ser humano en
pro de las exigencias de nuestra sociedad. Sin embargo, es necesario establecer
por parte del Estado, más instituciones dirigidas a fomentar la investigación
para el desarrollo nacional, ya que con la creación de la Secretaria Nacional
de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT) y del Sistema de Investigación
Nacional (SIN), solo se han suplido las necesidades investigativas en el campo
tecnológico y científico, dejando en orfandad a las otras áreas del
conocimiento. El saber no se limita ni se condiciona, más si se universaliza
(Melhado, 2010).
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