jueves, 3 de octubre de 2013

EL PERFIL DEL EGRESADO DE LA EDUCACIÓN MEDIA


La realidad actual nos muestra que el perfil de los egresados de la Educación Media Panameña no cumple a cabalidad con los saberes que se esperan de ellos.  Encontramos situaciones en donde un bajo porcentaje de estudiantes muestran un elevado conocimiento adquirido durante su paso por la Educación Media, sin embargo un mayor porcentaje muestra deficiencias al momento de realizar las pruebas de ingreso a la Universidades del país.  De igual manera no se observa ese empuje, esas ganas de ser, en los estudiantes egresados de los colegios oficiales a fin de contribuir y ser parte del desarrollo del país. En algunas ocasiones son hasta conformistas, dejándose ganar las oportunidades de mayor relevancia, por estudiantes que provienen de colegios secundarios particulares, quienes a través de su trayectoria en dichos colegios son guiados sobre la base de una educación integral, resaltando los valores, la importancia de los estudios y lo que se espera de ellos.  Estos conocimientos también se les dan a los estudiantes de Educación Media en los colegios oficiales, más sin embargo la mayoría de ellos son desinteresados, mostrando cierta apatía y resistencia al cambio, prefieren seguir inmersos en la rutina juvenil del momento, como dicen “Estar en la Moda", perdiendo todo interés por planes a futuro, preocupándose únicamente de vivir el momento. Considero que es necesaria una mayor integración, por parte de los estudiantes egresados de la Educación Media Oficial, en el campo técnico y académico, a través de Competencias Laborales Generales donde puedan aplicar el conocimiento adquirido en el campo laboral, como también una integración profunda de valores positivos, sensibilizándolos a entender que ellos son parte del problema y parte de la solución.
Lic. Harold Melhado. Julio  2010

miércoles, 2 de octubre de 2013

ANÁLISIS CRÍTICO DE: “LAS SOCIEDADES DE CONOCIMIENTO EN FUNCIÓN DEL ORIGEN, NATURALEZA Y CONCEPCIÓN DE LA INVESTIGACIÓN”


La investigación universitaria se ha constituido en las últimas décadas en una función con carácter esencial.  Esencial porque si la universidad como lugar por excelencia de la formación superior del ser humano no realiza investigación, difícilmente otra instancia de la sociedad podrá cumplir con la formación de investigadores. Como bien lo manifiesta el Doctor Rovira en su escrito: “ante los nuevos paradigmas, la comunidad científica y las universidades deben crear los ambientes propicios para que haya mayor acercamiento entre la ciencia y la sociedad”.

El considerar por parte de este autor, las limitaciones y falta de formación como causales de la dejadez investigativa que presentan nuestras universidades, son acertados puntos de vistas  que manifiestan un  carácter objetivo y constructivo del mismo, y es  que ante los grandes cambios tecnológicos que han tenido lugar para el acceso a la información y al conocimiento, las universidades del  país se ven en la urgente necesidad de superar la consagrada reducción de su papel social a  la transmisión de conocimiento, como función privilegiada en las aulas universitarias. 

Las propuestas del Doctor Rovira de elaborar diseños y proyectos de investigación, además de crear un Nuevo Plan de Desarrollo Nacional, me parecen atinadas, ya que coadyuvan a fortalecer el carácter investigativo de las universidades y a elevar la condición del ser humano en pro de las exigencias de nuestra sociedad. Sin embargo, es necesario establecer por parte del Estado, más instituciones dirigidas a fomentar la investigación para el desarrollo nacional, ya que con la creación de la Secretaria Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT) y del Sistema de Investigación Nacional (SIN), solo se han suplido las necesidades investigativas en el campo tecnológico y científico, dejando en orfandad a las otras áreas del conocimiento. El saber no se limita ni se condiciona, más si se universaliza (Melhado, 2010).

Crecimiento y desarrollo: un cambio fisiológico y biológico que afecta a nuestras (os) jóvenes estudiantes

         
   ¿Qué me está pasando? Una pregunta que los Padres deberían poder responder.
 
Es la pregunta que al igual que Jane se hacen  a diario miles de niñas adolescentes después de haber cumplido los 11 años. Hoy ella cuenta con 16 años y es una adolescente que ha comprendido, gracias a la dirección de sus padres,  que los cambios ocurridos en su cuerpo y en su modo de pensar y actuar, fueron debido al llamado de la naturaleza, al desarrollo evolutivo del ser humano de la niñez, pasando por la pubertad, hasta alcanzar la adolescencia. Su responsabilidad consistirá en encontrar su identidad y formarse una personalidad que le servirá de base para alcanzar la madurez.
La adolescencia es la etapa que supone la transición entre la infancia y la edad adulta.  Este periodo de la vida se identifica con cambios dramáticos en el cuerpo y la psicología, como los que tuvieron lugar en el cuerpo de Jane.  En esta etapa de la vida se suelen dar una serie de cambios no sólo a nivel físico, sino también a nivel emocional, social y del desarrollo intelectual.  Es un período en el que comienza a experimentarse e incorporarse cambios interiores, búsqueda de la identidad; cambios exteriores, desarrollo sexual; etapa de intercambio con el medio que los rodea.
 
La adolescencia suele ser dividida en tres etapas que conllevan sus propios cambios físicos, emocionales, psicológicos y de comportamiento.  El desarrollo vivido por Jane entre los 8 y 16 años no estaba solamente determinado por el crecimiento y los cambios biológicos que experimentó su cuerpo, sino también por su propio temperamento y personalidad, por las expectativas puestas en ellos con los que convive, y por las influencias sociales.
 
La primera etapa de la adolescencia de Jane, conocida como la pre-adolescencia o pubertad, dio origen al crecimiento acelerado de su cuerpo, marcado por el ensanchamiento de sus caderas, el crecimiento desigual de sus huesos y órganos, el interés por aprender habilidades de vida, un sentimiento egocéntrico, un mayor afán de hacer planes y cumplir objetivos, una relación de afecto y dependencia de ambos padres, además de inclinarse a tener menos amigas más íntimas que niños.  Es en esta etapa que se inicia la maduración sexual con la acumulación de tejido adiposo alrededor de los pezones, formando pequeños brotes de senos, aunado esto a la aparición del vello púbico y el desarrollo de sus órganos sexuales.
 
La segunda etapa de la adolescencia en la vida de Jane se caracterizó por la aparición de la menarquía: el momento de su primera menstruación, y por la conclusión del desarrollo sexual, marcados por desarrollo final de los senos y la aparición del vello axilar.  Llegada la pubertad en esta etapa Jane aumenta su apetito, duerme más de lo debido y comienza a preocuparse por el incremento del peso corporal, la piel, la altura y el aspecto físico en general.  Sin embargo, el cambio más impactante que experimenta en esta etapa y que la confunde es el deseo sexual por adolescentes del sexo opuesto.  Es en este momento, que los padres de Jane juegan un papel fundamental en su vida, dándole luces y guiándola a través de esta transición de manera objetiva, para así evitar consecuencias irreparables tales como el embarazo precoz o, en el peor de los casos, contagiarse de una enfermedad de transmisión sexual (ETS).
 
Finalmente, Jane ha alcanzado la tercera etapa de su adolescencia y conforme vaya avanzando en la misma adquirirá mayor homogeneidad entre sus compañeros; mayor capacidad para pensar de forma abstracta e hipotética sobre el presente y el futuro; menos egocentrismo y mayor énfasis sobre valores abstractos y principios morales; formará su propia identidad; vulnerabilidad ante posibles preocupaciones, depresiones y trastornos como la anorexia; los conflictos con sus padres serán menos y se dará mayor respeto a ellos, comprendiendo que sus opiniones se basan en los valores; las amistades con chicos será más frecuente y la influencia de los amigos seguirá siendo clave en el desarrollo personal de su identidad propia.
 
Sabemos que la adolescencia puede ser un período de prueba tanto para los hijos que la sufren como para los padres que viven con ellos, el hogar no debe convertirse en un campo de batalla si los padres y los hijos hacen un esfuerzo especial por entenderse unos a otros.  La comunicación constante que existió entre Jane y sus padres, desde su niñez hasta su adolescencia, fue factor determinante en su Desarrollo Personal y Social, que hoy día le ha brindado las bases necesarias para iniciar su camino hacia la madurez.
 
Y pensar que todo inicia en la pre-adolescencia con la formulación de una simple pregunta ¿Qué me está pasando? y la esperanza de los adolescentes de obtener una respuesta, por parte de los Padres, respuesta que en muchas ocasiones nunca llega.
 
 Lic. HAROLD MELHADO.
Junio de 2010